Supervisión, Auditoría y Mejora Continua
Séptimo apartado del Sistema de Gestión de Riesgos Penales (SGRP)
Un Sistema de Gestión de Riesgos Penales (SGRP) eficaz no puede considerarse completo sin un mecanismo que garantice su seguimiento, evaluación y actualización constante. Por ello, la supervisión, auditoría y mejora continua son elementos clave para asegurar la vigencia, funcionalidad y eficacia del sistema en el tiempo.
¿En qué consiste la supervisión?
La supervisión es el proceso mediante el cual se verifica que el SGRP se está aplicando correctamente. Implica el seguimiento periódico de:
El cumplimiento de políticas y controles
La respuesta ante incidencias o denuncias
El funcionamiento del canal de denuncias
La actualización de riesgos
Debe ser realizada por el compliance officer o un órgano interno con funciones de control, con independencia y autoridad suficiente.
Auditorías internas y externas
Además de la supervisión diaria, se recomienda establecer auditorías periódicas del sistema, que pueden ser:
Internas: realizadas por personal propio cualificado e imparcial
Externas: realizadas por terceros independientes, lo cual refuerza la credibilidad
Las auditorías permiten detectar debilidades, incumplimientos u oportunidades de mejora en la implementación del SGRP.
Mejora continua: adaptarse para avanzar
La mejora continua implica que el SGRP no sea un sistema estático, sino flexible y dinámico, que se adapte a:
Cambios legislativos
Modificaciones en la estructura o actividad de la empresa
Nuevos riesgos identificados
Incidentes previos o lecciones aprendidas
Para ello, deben establecerse planes de acción correctiva y preventiva, con responsables y plazos definidos.
¿Por qué es fundamental este apartado?
Garantiza que el sistema no quede obsoleto
Refuerza la cultura de cumplimiento en todos los niveles
Da confianza a socios, inversores y autoridades
Puede servir como atenuante ante una posible imputación penal
Conclusión
Supervisar, auditar y mejorar no es una opción: es una necesidad para que el SGRP funcione con eficacia y se mantenga alineado con la realidad de la organización. Un sistema que se revisa y mejora de forma periódica es un sistema vivo, preparado para prevenir, reaccionar y evolucionar.
En el último artículo abordaremos el octavo y último apartado: la función de cumplimiento o compliance officer.
