Formación y Concienciación del Personal
Cuarto apartado del Sistema de Gestión de Riesgos Penales (SGRP)
Uno de los factores más importantes para garantizar la efectividad de un Sistema de Gestión de Riesgos Penales (SGRP) es que las personas dentro de la organización conozcan, comprendan y apliquen los principios y normas que lo componen. Para ello, es imprescindible contar con un programa de formación y concienciación continua.
Este apartado del sistema busca formar una cultura de cumplimiento en todos los niveles jerárquicos, fomentando actitudes éticas, responsables y alineadas con la legalidad.
¿En qué consiste la formación?
El programa de formación debe incluir sesiones específicas sobre:
Los riesgos penales identificados en la organización.
Las políticas de cumplimiento y el código de conducta.
Los procedimientos de actuación ante situaciones de riesgo o sospecha de irregularidades.
El uso adecuado del canal de denuncias y las garantías de confidencialidad.
Las consecuencias del incumplimiento, tanto a nivel individual como para la empresa.
¿Quién debe recibir la formación?
La formación debe dirigirse a todo el personal de la organización, con especial atención a:
Personal de dirección y mandos intermedios.
Áreas de riesgo elevado (finanzas, contratación, relaciones institucionales, etc.).
Nuevas incorporaciones (formación de bienvenida).
Proveedores y colaboradores externos, cuando sea necesario.
Características clave del programa:
Regularidad: no debe ser una acción puntual, sino un proceso continuo.
Adaptación: los contenidos deben ajustarse a la realidad de cada puesto y departamento.
Interactividad: se recomienda el uso de ejemplos prácticos, estudios de caso y formatos participativos.
Evidencia documental: se debe conservar un registro de todas las formaciones impartidas y la asistencia de los empleados.
Concienciación: más allá de la teoría
Además de la formación formal, es clave impulsar la concienciación ética a través de campañas internas, recordatorios visuales, mensajes del liderazgo y espacios de diálogo. El objetivo es que la legalidad y la ética formen parte natural del día a día laboral.
Conclusión
Sin una plantilla formada y sensibilizada, cualquier sistema de prevención penal corre el riesgo de fracasar. La formación y la concienciación del personal constituyen la base para que las políticas, controles y procedimientos del SGRP se apliquen de manera real y efectiva.
En el próximo artículo abordaremos el quinto apartado: el sistema disciplinario interno y las sanciones aplicables.
